SRAD: qué es la respuesta activa de la demanda y quién puede participar
El sistema eléctrico necesita equilibrio constante entre lo que se produce y lo que se consume. Durante décadas ese equilibrio lo daba la generación. Ahora también se paga por lo contrario: por reducir consumo cuando el operador del sistema lo pide.
Qué es el SRAD
El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda es el mecanismo por el que Red Eléctrica remunera la capacidad de reducir demanda. Un consumidor se compromete a poder bajar una cantidad de potencia durante un tiempo determinado cuando se le active, y cobra por estar disponible, además de por la energía efectivamente reducida.
Lo relevante de los últimos cambios es que el servicio se subasta por periodos y que admite consumos agregados: ya no hace falta ser una industria enorme para participar.
El agregador independiente
Un edificio de oficinas no llega por sí solo a los mínimos del mercado. La figura del agregador independiente, regulada en España, existe justo para eso: agrupa muchos consumos de distintos titulares y los presenta como un único bloque ante el mercado. El agregador asume el compromiso, reparte la remuneración y responde de las penalizaciones si no cumple.
Para el propietario del edificio, esto significa que puede cobrar por algo que ya tiene, sin cambiar de comercializadora y sin obra.
Qué puede reducir un edificio terciario
Casi siempre, climatización. Un edificio con inercia térmica puede subir dos grados la consigna durante media hora sin que nadie lo note, y eso son kilovatios que dejan de consumirse. Otras palancas habituales:
- Ventilación: bajar caudal temporalmente donde la calidad de aire lo permita.
- Producción de ACS: desplazar el calentamiento fuera de la ventana de activación.
- Recarga de vehículo eléctrico: pausar o modular la potencia.
- Almacenamiento, si lo hay: descargar durante la activación.
Qué hace falta técnicamente
Un edificio solo puede ofrecer lo que es capaz de medir y controlar con seguridad. En la práctica:
| Requisito | Por qué |
|---|---|
| Medida de potencia con resolución fina | Sin medir no se puede demostrar la reducción. La evidencia es lo que se factura. |
| Histórico suficiente | La reducción se calcula contra lo que el edificio habría consumido sin la activación. Eso exige un modelo de consumo construido con meses de datos. |
| Capacidad de actuación | Poder escribir consignas o estados en el sistema de control, con garantías: caducidad automática, verificación de que todo volvió a su sitio y registro de cada orden. |
| Estimación conservadora | Prometer de más sale caro. La capacidad ofrecida debe ser la que el histórico respalda, no la teórica. |
Los errores que se pagan
- Prometer capacidad teórica. La suma de potencias nominales no es lo que el edificio puede reducir de verdad un martes de julio a las tres de la tarde.
- No verificar la vuelta. Si un punto se queda escrito después de la activación, el edificio se queda tocado y nadie se entera hasta que llega una queja.
- No poder demostrarlo. Sin evidencia por edificio, con marca de tiempo, no hay liquidación posible.
Por dónde empezar
Antes de firmar nada con un agregador, conviene tener el edificio medido y caracterizado: consumo horario con al menos varios meses de histórico, inventario de máquinas, horario real de ocupación y un modelo de consumo validado. Ese trabajo sirve igual aunque nunca se participe en el mercado, porque es el mismo que hace falta para reducir la factura.